
Sin detenerme, como si caminara directo al vacío, aire fresco acariciando mi cara, mi mirada puesta en ese cielo envenenado de azul, repleto de estrellas, azul profundo, azul de amor, a tu lado sin detenerme.
A cada paso la dulzura de tus besos, el sabor de tus besos, la agonía de agotarlos, cierro los ojos y puedo ver el sol de tardes compartidas y miradas calladas, un mar que aún nos espera olvidado de azul, con cada paso un instante menos, a cada paso menos azul.
Decidida a saltar y dejarme llevar, a mirar desde azul, a sentirte en lo azul, veneno conocido de la suave distancia adormece mis ganas y sofoca un suspiro, decidida a saltar y a no verte más.